Jornada de pintura en el Centro de Día ASE

Jornada de pintura en el Centro de Día ASE

Posted by Camila Verdugo, With 0 Comments, Category: Acción Social, Comunidad, FQSA, GPS, Ministerios, Noticias, Olivos,

* Por Roberto Colatruglio

El sábado 12 de noviembre llevamos adelante una jornada de pintura en el Centro de Día Acción Social Ecuménica (ASE), ubicado en el barrio San Lorenzo, en el Partido de ​San Fernando.

Participaron 20 voluntarios de la IPSA, entre los que se encontraban 13 adultos y 7 integrantes de nuestro Grupo de Jóvenes, junto a 4 voluntarios de ASE. La actividad estuvo coordinada por la Fundación Quinta San Andrés, que desarrolla allí su programa de acompañamiento a embarazadas y primera infancia.

¿Qué es lo que significa el ASE en el barrio San Lorenzo? Es una luz que brilla en ese lugar. A través de su ​coordinador,  el ​​Pastor Sabino​ Ayala​, supimos que el lema del centro es “otro lugar es posible”. Allí se dictan clases de trompeta, violín ​, guitarra y orquesta​ para unos 30 chicos desde 6 a 20 años, así como clases de porcelana para jóvenes y adultos​.

En ASE se fomenta introducir a las personas en el camino camino de las artes como una forma de fortalecer su autoestima, porque los chicos y los jóvenes pueden así descubrir el enorme valor que llevan dentro. Todo el que haya intentado estudiar un instrumento musical, sabrán que todo el tiempo, esfuerzo, concentración y práctica no se comparan con el placer de hacer música. Lo mismo sucede con una expresión artística como la cerámica.

Por otra parte, en el marco del programa de acompañamiento a la embarazada y primera infancia​ ​se realizan encuentros mensuales donde se reúnen las familias y a través de diferentes juegos y talleres se trabaja en la autoestima y el empoderamiento de las mamás, como un elemento clave para fortalecer el vínculo madre e hijo.

A través de su trabajo, en todo momento se desarrollan vínculos a partir de la misma pasión. Y todo esto va construyendo un nuevo ser. Por eso, era muy importante que el centro quedara transformado en un ámbito cuidado, entero, mantenido y luminoso. Tanto lo que se brinda desde lo humano como del lugar en sí debían marcar una diferencia con el entorno del barrio.

Debemos dedicar un reconocimiento especial a nuestros voluntarios. Desde hace mucho tiempo, y a través de distintos momentos de servicio, se han multiplicado, convirtiéndose en veteranos de la ayuda. Con corazón dispuesto, totalmente incondicionales, poniendo sus habilidades y esfuerzo en función de cada tarea, siempre con una sonrisa, dejan que Dios los guíe en armonía para dar lo mejor de sí a los demás. A ellos, que desarrollan sus dones en silencio, ¡gracias!.

Dando gracias a Dios por todo lo vivido, podemos decir: “¡Misión cumplida!”

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